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3 palabras claves del IoT: Conectado, Sensores, Inteligencia


El Internet de las Cosas es una realidad que presenta un gran crecimiento, no solo en cuanto a número de dispositivos, sino también en evolución tecnológica y áreas de aplicación.
Según datos de IDC, en el año 2015 se entregaron 71.1 millones de wearables y se espera que en 2019 sean 215 millones. Gartner predice que en 2020 habrá 25.000 millones de cosas conectadas para su uso y que en el periodo 2015-2020 habrá un tasa de crecimiento de mercado anual conjunto del 16.9%. General Electric estima que el mercado de “IIoT” (Internet Industrial of Things) agregará de 10 a 15 billones de dólares al PIB global en los próximos 20 años.

El término “IoT” (“Internet of Things”) se refiere a la interconexión digital de objetos o cosas en Internet, cosas en un sentido amplio, de tal forma que en muchas referencias se habla del “IoE” (“Internet of Everything”). Analizando la definición de forma purista, IoT sería cualquier objeto con conexión a Internet, sin embargo, creo que es importante e inherente al “IoT” la capacidad de obtención de datos continuos con sensores y que el sistema esté dotado de algún tipo de inteligencia. Desde mi punto de vista son tres conceptos clave que marcarán la evolución del Internet de las Cosas:

-Conectado. El dispositivo deberá de tener capacidades de conexión para el intercambio de datos bien directamente o a través de dispositivos intermedios con bluetooth.  Normalmente se tratará de una conexión continua aunque podría ser discontinua y funcionar offline sincronizando la información en determinados momentos en función de las necesidades.  La evolución de los estándares, el ancho de banda de la comunicación y la movilidad serán vitales para el desarrollo del IoT. Por ejemplo la tecnología 5G o el estándar Bluetooth 5 supondrán un gran avance para el desarrollo de estos dispositivos.

-Sensores. Se trata de “los sentidos del dispositivo” que servirán para captar la información “en vivo” del entorno.  Consideremos el término sensor en su máxima amplitud,  es decir, cualquier objeto capaz de detectar magnitudes físicas o químicas para transformarlas en variables eléctricas que serán digitalizadas. Desde una cámara o un micrófono, un geolocalizador, medidores de presión, sensores de movimiento, termómetros, medidores de pulsaciones cardiacas, medidores de contaminación, humedad del aire, huellas dactilares, bioimpedancia, medidores de niveles de azúcar en sangre etc. El avance de los tipos de sensores, su precisión, autonomía, tamaño y coste hará que cada vez encontremos dispositivos IoT mucho más sofisticados, con nuevas funciones y más precisos.

-Inteligencia. Con los datos recogidos y con algoritmos de aprendizaje podrán proponer o tomar decisiones que podrían ser tan importantes como por ejemplo generar una alarma en un centro médico, inyectar una cantidad adecuada de insulina, desfibrilar un corazón, mover una máquina industrial, virar un volante o vender acciones en bolsa.

IoT Keywords

Por supuesto que no solo se trata de conexión, sensores e inteligencia y también hay que tener en cuenta otros factores y tecnologías que son esenciales para el desarrollo del IoT:

-Análisis de Datos y herramientas de Big Data: los dispositivos IoT serán grandes fuentes de datos que se analizarán en combinación con otras fuentes para múltiples fines. Por ejemplo, imaginemos el análisis en una maratón donde los corredores lleven un dispositivo IoT enviando información continua de la carrera a un servicio central, los pacientes diabéticos de un hospital o la eficiencia energética de las casas inteligentes en una urbanización.

-Cloud: la conexión lleva implícita interoperabilidad a través de servicios y lo habitual es que se acceda a nubes públicas o privadas de los  fabricantes donde estará ubicadas plataformas de gestión de los dispositivos IoT. Está por ver el impacto de la tecnología de blockchain en determinados servicios donde se pueda llegar a modelos de registros de transacciones distribuidos en plataformas basadas en blockchain.

-Ciberseguridad: es uno de los grandes retos del IoT. Al existir un gran volumen de dispositivos conectados con capacidad de ejecución de software y almacenamiento las posibilidades de comprometer la seguridad se disparan.  ¿Qué ocurre si hackean un marcapasos inteligente? ¿Y si se accede a datos de salud? ¿Y si alguien controla de forma remota la maquinaria industrial de una compañía?

-Movilidad: Muchos dispositivos “IoT” requerirán conectividad móvil y como ya se ha comentado anteriormente  el desarrollo del estándar 5G o los nuevos estándares de bluetooth serán primordiales.

IoT

Desde la realidad actual al futuro cercano veremos como el IoT, o IoE, impactará en nuestras vidas cotidianas con muchas mejoras que con el paso del tiempo se habrán incorporado a la normalidad. Tendrá aplicación en prácticamente todas las áreas y sectores, desde la industria (IIoT), a la logística, las finanzas, los seguros, la agricultura y ganadería, sanidad, deporte, diversión, ciudades inteligentes, domótica etc. Además los dispositivos cada vez estarán dotados con sensores más precisos, mejor conectados y estarán más orientados al análisis y toma de decisiones.


El Internet de las Cosas. En un mundo conectado de objetos inteligentes. Fundación de la Innovación Bankinter

16 increíbles estadísticas que pronostican el futuro de Internet de las Cosas

Gartner augura un ‘boom’ del Internet de las Cosas en 2017

Así reducirá el internet de las cosas lo que pagas por el seguro
http://retina.elpais.com/retina/2017/04/25/innovacion/1493134135_728160.html

Actuaciones automatizadas, ¿un paso a la Inteligencia Artificial?


Las normas de la administración electrónica española definen la actuación administrativa automatizada como cualquier acto o actuación realizados de forma íntegra a través de medios electrónicos por una Administración Pública en el marco de un procedimiento administrativo y en la que no haya intervenido de forma directa un empleado público. Ya estaba contemplado en la derogada ley 11/2007 y actualmente se regula en el artículo 41 de la ley 40/2015. Dentro del ámbito de la Administración de Justicia, la ley 18/2011 define la actuación judicial automatizada como aquella actuación judicial producida por un sistema de información adecuadamente programado sin necesidad de intervención de una persona física e incluye la producción de actos de trámite o resolutorios de procedimientos, así como de meros actos de comunicación.

De todas estas definiciones podemos ver que se refieren a actuaciones o actos  que emanan de una Administración Pública regulados en un procedimiento administrativo o judicial, y que son resueltos por un programa informático sin ninguna intervención humana.

En este sentido podríamos por ejemplo clasificar en tres niveles atendiendo el grado complejidad:

Simple: a partir de los datos aportados y consultando las fuentes de datos de la Administración Pública, por ejemplo un registro, se emite un certificado que da fe de algo. Por ejemplo la obtención de un certificado de antecedentes penales, nacimiento, matrimonio, equivalencia de títulos etc. se podrían generar automáticamente en función de los datos que obran en poder de la administración.

Medio: con los datos y en base a un algoritmo definido se resuelve el acto, tratándose  algo más complejo que los anteriores  en el sentido de que se dirime algún asunto o se resuelve una asignación en función de un algoritmo y unas reglas claramente definidas. Por ejemplo se podrían automatizar determinadas características en la solicitud para la aceptación a trámite o no de un arbitraje de consumo, determinadas actuaciones accediendo a los datos del interesado consultando por ejemplo si está al corriente de pago con la Agencia Tributaria y Seguridad Social, concesiones de becas, asignaciones aleatorias para mesas electorales o tribunales populares, actuaciones judiciales muy tasadas etc.

Complejo: igual que el anterior pero la resolución del acto estaría basada en un algoritmo de aprendizaje, o un sistema que emula a un experto, donde la toma de decisión es en base a la experiencia de actuaciones anteriores, otras fuentes de conocimiento como criterios establecidos, jurisprudencia etc. Podría  ser por ejemplo un acto resolutorio de un tribunal administrativo, una sentencia de un juez etc. Aunque no fuera de forma estricta una “actuación automatizada completa” se podrían considerar también sistemas no automatizados que asistieran de forma preceptiva al experto resolutor o algún órgano con recomendaciones que podrían estar basadas en probabilidades, siempre motivadas, y que fuera el humano quién tomara la decisión final. Podríamos por ejemplo imaginar una decisión de un tribunal popular asistido por un sistema de inteligencia artificial y un juez.

Actuación Automatizada AAPP


Podemos intuir la gran importancia que tendrán en los actos automatizados la calidad de los datos y la definición del algoritmo resolutorio (y especialmente si se trata de un algoritmo con mecanismos de aprendizaje). Al tratarse de actuaciones de Administraciones Públicas estos algoritmos deberán de estar regulados en alguna normativa previa aprobación y con la revisión de los comités u organismos necesarios.

Algunas derivadas  a considerar de estas actuaciones automáticas serán las siguientes:

Incremento de la complejidad para el regulador. Hay que tener en cuenta que lo que se regula es el comportamiento de un sistema informático. Escribir leyes no es sencillo, sin embargo, cuando se trata de normas relacionadas con posibles formas de aprendizaje automático la complejidad es mucho mayor. Los legisladores van a necesitar, además de conocimientos jurídicos, ciertos conocimientos en algorítmica y de automatización de aprendizaje. Está claro que la colaboración de equipos multidisciplinares será más importante que nunca.

Cabría preguntarse en qué nivel de normativa regular y hasta donde llegar en su desarrollo. (¿Ley, Real Decreto, Orden Ministerial, Resolución…?). Se buscaría un marco regulador con cierta flexibilidad y que regule lo necesario para que las decisiones y resoluciones de estos programas informáticos no puedan suponer nunca un abuso o generar situaciones de indefensión.  En caso de existir aprendizaje automático será vital que el programa evolucione conforme los objetivos pretendidos por la norma reguladora. Posiblemente sea necesario establecer controles y auditorías periódicas para ver que realmente se están cumpliendo estos objetivos.

Es posible que la misma legislación aprobada pueda dar lugar a diferentes implementaciones y desarrollos de programas informáticos que podrían tener diferentes interpretaciones y que incluso ajustándose a la normativa podrían producir diferentes resultados en situaciones similares.

Al igual que cualquier otra actuación de las Administraciones Públicas las actuaciones automáticas debieran de estar siempre motivadas justificando el resultado de las resoluciones y detallando la posible interposición de recursos administrativos o judiciales que procedieran. 

Inteligencia Artificial

Realmente, la actuación automatizada de las Administraciones Públicas supone un gran avance en la mejora de los servicios públicos permitiendo que las administraciones sean más eficientes y eficaces. Sin embargo no hay que perder de vista la importancia de la regulación de los algoritmos que marquen estas actuaciones así como la fiabilidad y veracidad de los datos que se usen. Asimismo hay que tener en cuenta la complejidad que puede suponer legislar estas actuaciones y especialmente cuando se entra en terrenos como la inteligencia artificial. Evidentemente no solo se trata de un asunto tecnológico y se tendrán que tener en cuenta aspectos culturales, jurídicos y organizativos. Para determinados asuntos un primer paso sería el uso de herramientas informáticas como asistentes en las decisiones que pudieran ayudar y soportar al humano experto.


Actuaciones Automatizadas



Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público.

Ley 18/2011

Acto administrativo automatizado. Casos de uso

El “bot administrativo”

Naturaleza, concepto y régimen jurídico de la actuación administrativa automatizada.
http://www.cepc.gob.es/publicaciones/revistas/revistaselectronicas?IDR=1&IDN=683&IDA=27614